



Educar, guiar y ayudar a las personas para que se conozcan a sí mismas para alcanzar los objetivos principales de la vida: ser felices, vivir con sentido y plenitud a través del conocimiento de sí mismos y de la palabra de Cristo.

Constituirse en una Escuela modelo en cuanto a la formación y desarrollo físico, mental y espiritual del ser humano..

Constituir una Escuela con un programa de estudios y metodología definidos con el fin de: a) Ayudar a que cada persona a nivel individual o familiar se conozca a sí misma, pueda superarse y crezca individualmente en las áreas de la vida: como pareja y como padre de familia. b) Que las personas que asistan a la Escuela tomen consciencia de las implicaciones que sus acciones pueden fomentar en el desarrollo de las futuras generaciones, transmitiéndoles valores y solidos principios morales, espirituales y religiosos. c) Que el alumno(a) conozca que el matrimonio cristiano es una vocación y un sacramento, de un solo hombre con una sola mujer y para siempre, basado en un sólido mandamiento bíblico: “De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Por lo tanto, lo que Dios unió, no lo separe el hombre” (Mt, 19,6) d) Que el alumno(a) tenga una base sólida de conocimiento humanístico-religioso para una conversión auténtica, y así pueda manifestarse en él, a través de su testimonio de vida, una vida centrada en Cristo. e) Que el alumno(a), a través del pleno conocimiento de sí mismo, de su familia de origen y de su medio ambiente sea capaz de comprender y resolver por sí solo, circunstancias adversas que se le presenten en su vida.
Conócete, Acéptate, Supérate (San Agustín)